Posted on: 13/10/2021 Posted by: Andres Comments: 0
Sendero en el monte

Somos muchos los colectivos que compartimos el monte. El respeto y la buena convivencia son claves para que todos podamos disfrutar sin molestarnos.

Cada vez son más habituales las prohibiciones sobre el MTB. Esto a veces se tiende a confundir con malos rollos entre entre grupos de usuarios. Durante los últimos meses me he encontrado en varias conversaciones en las que parece que hay una desavenencia entre colectivos. Pero mi experiencia me dice lo contrario, me dice que existe cordialidad e incluso buen rollo con la mayoría de las personas que me cruzo en el monte cuando practico MTB.

Y es que desde mi punto de vista en ocasiones mezclamos conceptos:

  • Por un lado tenemos la convivencia con otros colectivos, con la que creo que no existe un problema real y a veces generalizamos en base a situaciones puntuales o hechos aislados.
  • Por otro lado tenemos a los dirigentes que prohíben el uso de ciertos caminos y senderos.

Son dos temas completamente distintos que no debemos mezclar. Y si, es probable que detrás de las prohibiciones hayan presiones de personas de otros colectivos, pero esa actitud no es la predominante en el monte.

Premisas

Antes de avanzar en este artículo me gustaría compartir algunas premisas con las que que estoy seguro de que muy poca gente podrá estar en desacuerdo:

  • El monte es de todos y no solo de unos pocos afortunados.
  • El monte es un regalo de la naturaleza, y como tal debemos promover su uso. Siempre con el máximo respeto hacia él y hacia el resto de usuarios.
  • En cualquier cualquier actividad, la participación de distintos colectivos enriquece la experiencia.
  • El deporte ayuda a mejorar significativamente la salud física y mental, así que debemos promover su práctica.

Es posible que pienses que soy algo iluso o incluso ingenuo, pero creo firmemente que, al menos las tres primeras premisas son compartidas por la mayoría de los usuarios del campo.

Un monte muchos colectivos

Llevo cinco años montando semanalmente en bicicleta por la montaña. No son muchos años pero durante este periodo he recorrido miles de kilómetros de pistas, caminos y de senderos y me he cruzado con miles de personas que pertenecían a distintos colectivos: agricultores, ganaderos, ciclistas, senderistas, corredores, jinetes, cazadores, motoristas, conductores y muchos otros que seguro que me dejo atrás.

Pues bien, puedo asegurarte que en más del 97% de las ocasiones las interacciones que he tenido con estos colectivos han sido buenas, llegando a ser excelente cuando he tenido la suerte de coincidir parado con ellos y conversar unos minutos.

Por cierto, en ocasiones también he formado y formo parte de esos «otros colectivos».

Respeta y pide respeto

La clave para una buena convivencia es el respecto. Y para ser respetado lo primero es predicar con el ejemplo y ponerse en la piel del resto de usuarios. La mayoría de los ciclistas de montaña que conozco lo hacen, y es que son acciones muy sencillas:

  • Saludar, si es con una sonrisa mejor. Si no lo haces habitualmente pruébalo, es fácil, barato y reconfortante.
  • Aminorar la velocidad cuanto sea necesario para no molestar al pasar junto a personas, vehículos o animales.
  • Detenernos, arrimarnos y dejar pasar a otros usuarios si es preciso. Otras veces es al revés.
  • Ofrecer ayuda si intuimos que alguien tienen algún tipo de problema.

En definitiva, evitar molestar al resto de usuarios para que puedan disfrutar del monte y exigi que te traten de igual manera.

Una minoría muy ruidosa

Desafortunadamente, en todos los colectivos siempre existe una minoría de personas sin empatía, intolerantes y egoístas que envenena la convivencia de la gran mayoría.

Y como verás he usado la palabra todos. Porque siendo sinceros, también existen ciclistas de montaña que cumplen estas características. Afortunadamente, al igual que en otros colectivos solo son una minoría.

Mi consejo con este tipo de personas es darle la menor atención posible y no dejar que su odio te envenene, pero siempre sin dejar que pisen tus derechos.

Conclusión

Seamos respetuosos y disfrutemos del monte independientemente del colectivo al que formamos parte. Prediquemos con el ejemplo y alejémonos de las polémicas forzadas generadas por la minoría. Y sobre todo, no criminalicemos a un colectivo por las prohibiciones injustas que nos ponen los políticos.

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